NUESTRA HISTORIA
Primero estuvimos ahí como atletas.
Conocimos el nervio de una salida, el cansancio de los últimos kilómetros y la emoción de cruzar una meta después de meses de trabajo.
Del otro lado
Después comenzamos a estar también detrás de una cámara. Vimos llegar a miles de personas a una meta y entendimos algo: no estábamos fotografiando simplemente corredores.
Estábamos viendo llegar historias completas.
Vimos llegar a la persona que alguna vez dijo: “Yo nunca podría correr un maratón.” Y ahí estaba.
Vimos llegar a quien pasó por una enfermedad, volvió a ponerse unos tenis, recuperó poco a poco su cuerpo y cruzó una meta que antes parecía imposible.
Vimos correr a personas que llevaron una fotografía, un nombre, una frase o un recuerdo durante kilómetros porque necesitaban llegar acompañadas.
Todo lo que nadie vio
Vimos padres y madres que entrenaron después de acostar a sus hijos. Personas que salieron a correr antes de amanecer porque era el único momento disponible. Atletas que llegaron lesionados, que tuvieron miedo, que abandonaron carreras anteriores y regresaron para intentarlo otra vez.
Vimos gente llorar a cien metros de una meta. No porque estuviera cansada, sino porque en ese momento regresaban todas aquellas madrugadas, los entrenamientos, las derrotas, las ausencias, el trabajo, el miedo y las veces que pensaron dejarlo.
Y a pesar de todo… ahí estaban.
También debía permanecer el camino
Con el tiempo comprendimos que la fotografía podía conservar el instante de la llegada, pero había otra parte de la historia que también merecía permanecer.
Los kilómetros exactos que recorriste. Las calles por las que pasaste. Las subidas que parecían interminables. La ciudad que atravesaste. El lugar en el que quisiste detenerte. Y aquella última recta en la que finalmente entendiste que sí lo ibas a lograr.
Por eso nació Tu Ruta Deportiva.
Una medalla recuerda que terminaste. Tu Ruta conserva todo lo que tuviste que recorrer.
Descubre Tu Ruta Deportiva